domingo, 22 de enero de 2017

REPRODUCCION SEXUAL Y ASEXUAL DE LAS PLANTS

   
  REPRODUCCIÓN SEXUAL Y ASEXUAL                          DE LAS PLANTAS

En este artículo vamos a hablar de la reproduccion en las plantas, tanto sexual como asexual ya que ambas se dan en los vegetales.
La reproducción consiste en la capacidad de los seres vivos de producir seres semejantes a los existentes pues el fin de todas las especies es perpetuarse en el espacio y en el tiempo. Aún así hay que distinguir entre reproducción y multiplicación que es sólo un aumento de la población cosa que no tiene porqué suceder así en la reproducción.
plantas-vasculares
Centaurium somedanum o genciana de somiedo
Existen dos tipos de reproducción: vegetativa o asexual y sexual o generativa. La reproducción asexual no implica la unión de células y en ella los individuos se desarrollan para dar otros idénticos a ellos. La reproducción sexual implica la unión de células germinales especiales, los gametos, que poseen variabilidad genética debido a la meiosis.
Dentro de la reproducción en plantas, comenzaremos viendo la reproducción asexual en plantas.

Reproducción asexual de las plantas

Existen dos tipos de reproducción asexual en plantas: multiplicación vegetativa y por gérmenes:
1. Multiplicación vegetativa: Asegura la perpetuación de individuos bien adaptados a ese medio y evolutivamente eficaces. Es muy común incluso en plantas superiores. Existen dos tipos: la fragmentación y la división celular que engloba la bipartición y la gemación.
La fragmentación consiste la fragmentación de partes de células, talos o vástagos de los que surgen individuos hijos. Un ejemplo de fragmentación son los esquejes. En la bipartición, la célula madre se divide por completo en dos células hijas nuevas de igual tamaño. En la gemación celular el tamaño de la célula hija es al principio menor que el de la célula madre.
2. Por gérmenes. Los gérmenes son células asexuales reproductivas que desarrollan directamente el individuo. Existen varios tipos: pluricelulares -los propágulos- y generalmente unicelulares -las esporas-.
Hay zonas en que porciones del talo o del tallo de las plantas pluricelulares están particularmente especializadas para separarse de la planta madre y extenderse, son los propágulos (agrupaciones de células), son muy comunes en las plantas inferiores. Existen varios tipos, los hormogonios de las cianobacterias, los tubérculos de la patata, los dientes del ajo, los estolones, los rizomas… Puedes encontrar más información sobre los tubérculos, estolones y rizomas aquí, donde se explica que son tallos con modificaciones secundarias para expandirse asexualmente.
Las esporas son células germinales especialmente diferenciadas para la reproducción asexual.

Esporas

Son la forma más corriente de reproducción asexual en plantas, producen en general poca variabilidad, son agentes de dispersión y normalmente unicelulareas aunque hay esporas con varias células o núcleos.
Existen varios tipos de esporas según las condiciones de formación:
  1. Según la situación: exósporas o conidios si se forman al exterior por estrangulación y endósporas si se forman en el interior de un esporangio.
  2. Según la capacidad de dispersión: aplanósporas si son inmóviles como el polen, muchos conidios y zoosporas o planósporas si son móviles.
  3. Según la formación: mitósporas o neutrósporas si son diploide y meiosporas, gonosporas o esporas “sexuales” si son haploides.
Las esporas tienen también nombres especiales como por ejemplo: diplosporas si son diploide, haplósporas si son haploides, si son esporas de resistencia se las llama clamidosporas. Si se producen en ascas son ascosporas, basidiosporas si se producen en basidios. Heterósporas si son distintas generalmente de tamaño, micrósporas si son pequeñas y masculinas, megásporas si son grandes y femeninas.
Las estructuras especializadas donde se producen las esporas son los esporangios. Son unicelulares (sin cubierta) en algas y hongos; pluricelulares (con cubierta y arquesporio que es el tejido fértil) de briófitos a espermatófitos. Su nomenclatura es igual que la de las esporas, por ejemplo de meióspora meiosporangio.

Reproducción sexual

Este tipo de reproducción es un mecanismo mucho más complicado que la reproducción asexual y en ella intervienen muchos factores.
La reproducción sexual implica la unión de células germinales especiales, los gametos, y está encaminada a la variabilidad genética por recombinación cromosómica. Este proceso se realiza en varias etapas. Primero se realiza la meiosis para transformar las células diploides en haploides que son los gametos.
Posteriormente se produce la singamia o unión de gametos haploides para formar un zigoto diploide, que implica una plasmogamia (unión de citoplasmas) y una cariogamia o fecundación (unión de núcleos).
Los gametos suelen ser haploides, (n), y de polaridades (sexos) opuestos, además se producen en estructuras especiales, los gametangios.
Existen varios tipos de reproducción sexual:
  1. Isogamia: unión de gametos de igual forma y tamaño pero de polaridades distintas.
  2. Anisogamia: Unión de gametos distintos en forma y tamaño y de polaridad opuesta.
  3. Oogamia: es un caso especial de anisogamia pero con un gameto femenino inmóvil y de mayor tamaño que el masculino.


jueves, 19 de enero de 2017

TIPOS DE PLANTAS

               Tipos de plantas







Se define como planta a un organismo vivo que crece fijado al suelo. Este se alimenta a través de los minerales que se encuentra en el suelo y por el proceso de fotosíntesis. A través de la fotosíntesis la planta absorbe por medio de la clorofila (sustancia verde que poseen las hojas) la energia del sol y en conjunto con el dióxido de carbono transforma la savia bruta en elaborada consiguiendo su alimento, y al mismo tiempo produce oxígeno que se expulsa por medio de las hojas. Mediante la fotosíntesis, éstas producen suficiente energía para autoabastecerse y alimentar a gran parte de los seres que cohabitan en el mismo ecosistema. Ésta está compuesta por una raíz, un tallo, hojas y flores. Las plantas son consideradas como seres vivos autosuficientes, ya que estas nacen, crecen, se reproducen y mueren. Estas a pesar de crecer durante toda su vida como todo animal hay un punto que crea una diferencia, y es que estos seres nunca se mueven de su lugar. Las mismas nacen a través de semillas y a la vez se reproducen dando a lugar una gran cantidad de semillas que dará paso al nacimiento de nuevas plantas de la misma especie. Estas se encargan de absorber el dióxido de carbono disminuyendo el calentamiento global, aunque en la actualidad esta función es mínima debido al aumento considerado del caliente generado por la combustión de combustibles fósiles. Tipos de plantas según el tamaño. Árboles: son aquellas plantas que poseen un tronco fuerte y un tamaño de aproximadamente 5 metros. Estas se distinguen por su tamaño, por su longevidad y por sus ramas donde cada año se produce un mayor número de ellas. Estos se prenden en la tierra por medio de sus raíces que se hacen mas lisas según avanza su crecimiento pero con el tiempo se tornarán gruesas. Existe una gran variedad de árboles como son los frondosos, las coníferas y los arboles tropicales de este último las palmeras son los mas comunes a nivel mundial. ( Te invitamos a conocer los tipos de arboles desde el siguiente enlace ) Arbustos: son plantas cuya ramificación se encuentra a nivel de la tierra, y a diferencia de los árboles poseen una altura entre 1 y 5 metros de altura. Su vida es larga y crece a una altura media, se caracteriza por tener tallo corto y leñoso, y sus ramas salen desde su misma base. La estructura de los arbustos se conforma por celulosa, madera y lignina. Matas: son aquellas plantas que poseen un tallo fuerte pero que no son muy altas. De estas se conoce el tomillo, el romero y la salvia. Hierbas: son aquellas plantas cuyos tallos no han desarrollado suficiente fuerza por lo que su tamaño es limitado y consistencia frágil o blanda. Estas no logran vivir permanentemente por lo cual rápidamente nacen, crece, florecen y mueren. De estas se destacan las hierbas anuales, las bienales, y las perennes. Tipos de plantas según su constitución. Plantas no-vasculares: son aquellas plantas que poseen una estructura simple, y que no se le distingue la raíz, el tallo y las hojas. Es común ver este tipo de plantas en ambientes húmedos, ya que absorben los nutrientes directamente de la tierra. Plantas vasculares: son aquellas en las que se pueden identificar la raíz, tallos y hojas. Tambien se le llaman cormófitas por formar parte de la flora o plantas superiores. Se caracterizan por presentar una diferenciación de tejido en tallo, raíz, hojas y flores. Sus principales tejidos son: edidermis, esclerénquima, colénquimas maristemos y parénquima. Tipos de plantas según su duración. Plantas anuales: son aquellas plantas que viven solo una temporada. Estas generalmente crecen rápidamente durante la primavera y el verano, produciendo sus frutos a finales de verano u otoño. De estas se destacan las flores de temporada como el girasol, algunos alimentos como judías y lentejas, y ciertas plantas silvestre como la amapola y la palomilla. Plantas bianuales: son aquellas plantas cuya duración es de dos temporadas o periodos vegetativos. Tambien se le conoce como plantas bienales. Su crecimiento se produce durante la primera temporada y es en la segunda temporada donde aparecen las flores y los frutos. De estas se destacan flores de temporada como los pensamientos, alimentos como la col, e hierbas silvestre como la rabaniza blanca y los cardos. Plantas perennes: son aquellas plantas que tienen ciertos recursos que les permiten sobrevivir con facilidad durante años. Existe una gran variedad de plantas perennes como son los árboles de tallo leñoso como el nogal, el castaño, el piso, etc., arbustos como la adelfa, matas como el romero , la salvia y el tomillo, hierbas perennes que poseen una consistencia blanca y son conocidas con el nombre de vivaces. Tipos de plantas según su ubicación. Plantas ruderal: son aquellas plantas que se encuentran en lugares basurales y bordes de camino. Estas pueden sobrevivir en superficies que han sido sobre explotadas o que la mano del hombre a interferido en ella. Ejemplo de ellas se destaca la Sonchus Oleraceus y la Datura Stramonium. Plantas de interior: son aquellas plantas que son capaces de desarrollarse en espacios cerrados. Son cultivadas por un motivo decorativo o para purificar el aire, ejemplo de estas es la Azalea, Cyclamen, Amaryllis, etc. Tipos de plantas según su uso. Plantas aromáticas: son aquellas plantas que poseen ciertos aromas o esencias, y se usan regularmente como esencias y remedios medicinales. Se suelen ver en el campo o en huertos como es la planta condimento, el perejil y el ajo. Estas poseen tres familias botánicas: las lamiáceas que integra el orégano, la salvia, el tomillo, etc.; las aliáceas donde se destaca el ajo y la cebolla; y las apiáceas que abarca el perejil, el hinojo, entre otros. Plantas medicinales: son aquellas plantas que por sus propiedades curativas, son utilizadas para remedios de distintos tipos de cáncer y enfermedades. Tanto los extractos como las partes de esta planta se utilizan en ungüentos, infusiones, comprimidos, cremas, etc., con el fin de mejorar la salud de las personas. De estas se destaca la Aloe Vera, la Onagra, la Manzanilla, el Ginseng, etc. Plantas frutales: Se trata de un árbol que puede producir frutos secos o carnosos. El óvulo de la flor es su estructura principal, que es el lugar donde se encuentran las semillas. Según el tipo de fruta, y sus características, pueden ser: drupas, cuando las plantas tienen frutos tiernos con un hueso, como el mango y la ciruela; pomos, que sus frutos son tiernos pero carecen de hueso, donde sus semillas se distribuyen en su interior, ejemplo: el níspero y el manzano; plantas hesperidios, que identifica a todos los cítricos; y plantas sicono, que distingue a las higueras.

http://www.lostipos.com/de/plantas.html

LABORES CULTURALES

Labores Culturales

 Resultado de imagen para principales labores culturales en la agricultura

 

LABORES DE CULTIVO.Las labores de cultivo son las que se realizan durante el período vegetativo de las plantas. En algunos cultivos hortícolas las labores se realizan en el semillero y en el terreno definitivo donde se han trasplantado.

LABORES DE CULTIVO EN EL SEMILLERO.
En el semillero se realizan las labores de cultivo desde el inicio de la germinación de las semillas hasta el trasplante y comprenden; el riego, el control de malezas, plagas y enfermedades.

RIEGO.Consiste en proporcionar agua al suelo para que las plantas se desarrollen normalmente. Los cultivos hortícolas deben recibir abundante cantidad de agua no sólo durante la germinación sino también en el crecimiento. En los semilleros el riego se hace por aspersión usando regaderas o mangueras con boquillas esparcidoras. El riego se hace diariamente durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde.
MALEZAS.Las malezas o malas hierbas es un conjunto de plantas que crecen entre los cultivos y los perjudican porque se apropian de los elementos nutritivos del suelo y los privan de luz, aire, humedad y espacio.

CONTROL DE MALEZAS.La eliminación de malezas se puede hacer por procedimientos físicos y químicos. Los procedimientos físicos consisten en eliminar las malezas a mano especialmente en los semilleros. Los procedimientos químicos consisten en destruir las malezas con productos químicos llamados herbicidas.
PLAGAS.Las plagas son aquellos seres biológicos que causan daños a los cultivos. Entre los insectos más comunes que atacan a las plantas hortícolas en el semillero se tienen: los bachacos, pulgones, grillos, perros de agua, trips y las arugas que son larvas de ciertos insectos, que crecen alimentándose de las hojas de repollo, lechuga, frijoles, entre otros.
CONTROL DE PLAGAS.La plagas en el semillero se combaten aplicando insecticidas, que son productos químicos que eliminan a los insectos perjudiciales.

ENFERMEDADES.Las enfermedades son alteraciones producidas en las plantas por hongos, virus y bacterias. Las más comunes en los semilleros son: el sancocho o estrangulamiento del tallo, la candelilla que es un hongo que ataca los tomates, papas y otros.

CONTROL DE ENFERMEDADES.Las enfermedades causadas por hongos se combaten con sustancias químicas llamadas fungicidas. Los fungicidas son productos a base de azufre y cobre.
LABORES DE CULTIVO.Las labores de cultivo son las que se realizan durante el período vegetativo de las plantas. En algunos cultivos hortícolas las labores se realizan en el semillero y en el terreno definitivo donde se han trasplantado.

LABORES DE CULTIVO EN EL SEMILLERO.
En el semillero se realizan las labores de cultivo desde el inicio de la germinación de las semillas hasta el trasplante y comprenden; el riego, el control de malezas, plagas y enfermedades.

RIEGO.Consiste en proporcionar agua al suelo para que las plantas se desarrollen normalmente. Los cultivos hortícolas deben recibir abundante cantidad de agua no sólo durante la germinación sino también en el crecimiento. En los semilleros el riego se hace por aspersión usando regaderas o mangueras con boquillas esparcidoras. El riego se hace diariamente durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde.
MALEZAS.Las malezas o malas hierbas es un conjunto de plantas que crecen entre los cultivos y los perjudican porque se apropian de los elementos nutritivos del suelo y los privan de luz, aire, humedad y espacio.

CONTROL DE MALEZAS.La eliminación de malezas se puede hacer por procedimientos físicos y químicos. Los procedimientos físicos consisten en eliminar las malezas a mano especialmente en los semilleros. Los procedimientos químicos consisten en destruir las malezas con productos químicos llamados herbicidas.
PLAGAS.Las plagas son aquellos seres biológicos que causan daños a los cultivos. Entre los insectos más comunes que atacan a las plantas hortícolas en el semillero se tienen: los bachacos, pulgones, grillos, perros de agua, trips y las arugas que son larvas de ciertos insectos, que crecen alimentándose de las hojas de repollo, lechuga, frijoles, entre otros.
CONTROL DE PLAGAS.La plagas en el semillero se combaten aplicando insecticidas, que son productos químicos que eliminan a los insectos perjudiciales.

ENFERMEDADES.Las enfermedades son alteraciones producidas en las plantas por hongos, virus y bacterias. Las más comunes en los semilleros son: el sancocho o estrangulamiento del tallo, la candelilla que es un hongo que ataca los tomates, papas y otros.

CONTROL DE ENFERMEDADES.Las enfermedades causadas por hongos se combaten con sustancias química



 http://cuidadoscultivoslbcsp.blogspot.com/2008/07/labores-culturales-riego-control-de.html

miércoles, 18 de enero de 2017

AGRICULTURA Y SU RELACION CON LOS CAMBIOS CLIMATICOS

Agricultura y cambio climático

La agricultura como fuente y sumidero

La agricultura es una fuente importante de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero. Libera grandes cantidades de dióxido de carbono a través de la combustión de biomasa, principalmente en zonas de deforestación y de pastos.
La agricultura es también responsable de casi la mitad de las emisiones de metano. Aunque persiste en la atmósfera durante un tiempo más corto, el metano es aproximadamente veinte veces más potente que el dióxido de carbono en su acción de calentamiento y, por tanto, un importante factor a corto plazo del calentamiento global. Las actuales emisiones antropogénicas anuales son del orden de 540 millones de toneladas y están creciendo a un ritmo aproximado del 5 por ciento anual.
Sólo el ganado representa aproximadamente la cuarta parte de las emisiones de metano a través de la fermentación intestinal y la putrefacción de los excrementos. A medida que aumente el número de cabezas de ganado y que la producción pecuaria se haga cada vez más industrial, se prevé un aumento del estiércol del orden del 60 por ciento para 2030. Las emisiones de metano procedentes del ganado aumentarán probablemente en la misma proporción.
El cultivo de arroz acuático es otra fuente agrícola importante de metano, que representa aproximadamente una quinta parte del total de las emisiones antropogénicas. Se prevé que la superficie utilizada para cultivar arroz acuático aumente aproximadamente el 10 por ciento para el año 2030. Sin embargo, las emisiones pueden crecer más lentamente, debido a que una proporción mayor de arroz se cultivará con una gestión del regadío y de los nutrientes mejor controlada y a que se podrán utilizar variedades de arroz que emitan menos metano.
La agricultura es una fuente fundamental de otro gas importante que contribuye al efecto invernadero: el óxido nitroso. Este compuesto lo generan procesos naturales pero se ve aumentado por la lixiviación, la volatilización y la escorrentía de fertilizantes nitrogenados, y por la descomposición de los residuos de cultivos y residuos animales. El ganado representa aproximadamente la mitad de las emisiones antropogénicas. Se prevé que las emisiones anuales de óxido nitroso de la agricultura aumenten en un 50 por ciento para 2030.

La agricultura puede ayudar a mitigar el cambio climático

La agricultura puede ser también un sumidero para el carbono. Sin embargo, se acepta generalmente que los suelos, igual que otros sumideros biológicos (por ejemplo, vegetación) tienen un límite superior intrínseco para almacenamiento. La cantidad total que se puede almacenar es específica de lugares y cultivos, y la tasa de fijación desciende al cabo de unos cuantos años de crecimiento antes de llegar, en su momento, a alcanzar este límite. Se estima que en 1997-99 se fijaron de 590 a 1 180 millones de toneladas de carbono sólo en los suelos de cultivos, bajo la forma de materia orgánica del suelo procedente de residuos de cultivos y estiércol. Las proyecciones de crecimiento de cultivos implican que para 2030 este total podría aumentar en un 50 por ciento.
Otros cambios pueden aumentar dicho total todavía más. Si se recuperasen solamente dos millones de los actuales 126 millones de ha de suelos salinos anualmente, podrían suponer 13 millones de toneladas de carbono adicionales anualmente. En países desarrollados, la tierra que se deja de cultivar de manera permanente puede fijar grandes cantidades de carbono si se deja sin trabajar o se utiliza para repoblación forestal.
Según las condiciones agroclimáticas, la agricultura NL/AC puede fijar de 0,1 a 1,0 toneladas de carbono por ha/año, además de reducir las emisiones de dióxido de carbono en más del 50 por ciento, debido a la reducción del uso de combustibles fósiles en la labranza. El crecimiento potencial para la agricultura NL/AC es considerable. Si se convierten a la agricultura NL/AC otros 150 millones de ha de tierras de secano para el año 2030 y la tasa de fijación media en las tierras utilizadas de esta manera es de 0,2 a 0,4 toneladas por ha y año, otros 30 o 60 millones de toneladas de carbono pueden absorberse anualmente en los primeros años después de la conversión.
En el caso de que se abandonen algunas de estas prácticas, el carbono fijado se liberará a lo largo de un período de pocos años. Se necesitan sumideros de carbono agrícolas de esta clase para ganar tiempo que permita afrontar las emisiones de dióxido de carbono en su origen.

El cambio climático tendrá efectos muy diversos sobre la agricultura

El cambio climático afectará a la agricultura, a las actividades forestales y a la pesca de formas complejas, tanto positivas como negativas.
Se puede esperar que las concentraciones globales de dióxido de carbono en la atmósfera aumenten de 350 ppm a 400 ppm para 2030. El dióxido de carbono hace que los estomas de las plantas se estrechen, por lo que se reducen las pérdidas de agua y mejora el rendimiento en el uso de agua. El aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera también estimulará la fotosíntesis y tendrá un efecto fertilizante en numerosos cultivos.
En los tres próximos decenios, no se espera que el cambio climático haga disminuir la disponibilidad global de alimentos, pero puede aumentar la dependencia de los países en desarrollo de las importaciones de alimentos y acentuar la inseguridad alimentaria en los grupos y países más vulnerables.
Se prevé que las temperaturas globales medias aumenten entre 1,4ºC y 5,8ºC para 2100. En el año 2030 el incremento será bastante inferior a éste, entre 0,5 y 1ºC.
El aumento será mayor en latitudes templadas. En éstas, el calentamiento global puede aportar beneficios para la agricultura. Las superficies adecuadas para cultivo aumentarán, la duración del período de cultivo aumentará, los costos de proteger el ganado durante inviernos largos disminuirán, los rendimientos de los cultivos mejorarán y los bosques pueden crecer con mayor rapidez. Sin embargo, estas ganancias pueden verse reducidas por la pérdida de algo de tierra fértil por inundación, especialmente en las llanuras costeras.
En zonas peor dotadas de agua, especialmente en los trópicos, el aumento de las temperaturas aumentará las pérdidas por evapotranspiración y reducirá los niveles de humedad del suelo. Algunas zonas cultivadas se harán inadecuadas para el cultivo y algunas de las zonas de pastos tropicales pueden hacerse cada vez más áridas.
El aumento de la temperatura también hará que aumente la gama de insectos dañinos para la agricultura e incrementará la capacidad de supervivencia de las plagas durante el invierno, que atacarán los cultivos de primavera. En los océanos, el aumento de la temperatura puede reducir el desarrollo del plancton, decolorar los arrecifes de coral y perturbar las pautas de crianza y alimentación de los peces. Las especies de agua fría, como el bacalao, pueden ver reducida su gama.
Unas temperaturas globales más altas también harán que aumente la pluviosidad. Sin embargo, las precipitaciones no se distribuirán de la misma manera entre las distintas regiones. De hecho, está previsto que en algunas zonas tropicales como el Asia meridional y el norte de América Latina reciban menos precipitaciones que antes.
También se espera que el clima se haga más variable que en la actualidad, con aumentos de la frecuencia y gravedad de acontecimientos extremos como ciclones, inundaciones, tormentas de granizo y sequías. Esto provocará mayores fluctuaciones en los rendimientos de los cultivos y en la oferta local de alimentos, así como mayores peligros de desprendimientos de tierras y daños por erosión.
Se espera que el nivel medio del mar aumente de 15 a 20 cm para 2030, y 50 cm para 2100. El aumento provocará la pérdida de tierras bajas por inundación, infiltración de agua de mar y mareas a causa de tormentas. El asentamiento debido a una extracción excesiva de aguas subterráneas puede exacerbar el problema de la infiltración en algunas zonas. También se producirán daños en los cultivos de hortalizas y en la acuicultura en zonas bajas y en pesquerías que dependan de manglares para sus terrenos de desove. Los efectos serán más graves en zonas costeras, especialmente en deltas densamente poblados y utilizados para la agricultura, del tipo de los que se encuentran en Bangladesh, China, Egipto y la India y las tierras continentales de Asia meridional. Sólo en la India, las pérdidas para 2030 pueden alcanzar la cifra de 1 000 a 2 000 km2, lo que provocará la destrucción de 70 000 a 150 000 medios de existencia.
Todavía hay incertidumbres considerables en la mayoría de las proyecciones. El efecto global sobre la producción de alimentos en 2030 será probablemente pequeño: por ejemplo, está previsto que los rendimientos de cereales disminuyan aproximadamente el 0,5 por ciento para el decenio de 2020. Pero habrá grandes variaciones regionales: se piensa que es posible un aumento de los rendimientos en las regiones templadas; en el Asia oriental, el Sahel y el África meridional el resultado podría ser positivo o negativo; en otras regiones en desarrollo lo más probable es que se produzca una disminución de los rendimientos. En todos estos casos, el cambio potencial de los rendimientos es del 2,5 por ciento o menos, hacia arriba o hacia abajo, para 2030 y del 5 por ciento o menos para 2050.
Es importante señalar que estos cambios sólo son los que pueden resultar del calentamiento global en ausencia de cualquier otro factor. En la práctica, es probable que los cambios de la tecnología reduzcan o compensen sobradamente los efectos del cambio climático. Entre los cambios tecnológicos más importantes estarán las mejoras de variedades de cultivos y procedimientos de cultivo, que harán aumentar los rendimientos. Factores como la difusión de la agricultura NL/AC y la expansión del regadío se combinarán con la difusión de nuevas variedades de cultivos para reducir la sensibilidad de algunos sistemas al cambio climático.

Las desigualdades en la seguridad alimentaria pueden acentuarse

En conjunto, parece probable que el calentamiento global beneficie a la agricultura de países desarrollados situados en zonas templadas y que tenga efectos adversos sobre la producción de muchos países en desarrollo situados en zonas tropicales y subtropicales. Por tanto, el cambio climático podría aumentar la dependencia de los países en desarrollo de las importaciones y acentuar las diferencias existentes entre el norte y el sur en cuanto a seguridad alimentaria.
Algunas tendencias futuras amortiguarán el golpe. La mejora de las comunicaciones y carreteras permitirá transportar los alimentos con mayor rapidez a zonas afectadas por sequías o inundaciones. El crecimiento económico y el aumento de los ingresos seguirán permitiendo que la mayoría de la población de la mayor parte de los países siga mejorando sus niveles de nutrición. Un cambio sostenido de las ocupaciones agrícolas a la industria y los servicios, junto con el desplazamiento de zonas rurales y marginales a centros urbanos, hará que más países sean capaces de pagar sus importaciones alimentos y que menos personas sean vulnerables a descensos locales de la producción de alimentos.
Pero la seguridad alimentaria de las personas y países pobres, bien podría verse reducida por el cambio climático. Incluso en 2030, seguirá habiendo centenares de millones de dichas personas que estarán desnutridas o al borde de la desnutrición. Serán especialmente vulnerables a la perturbación de sus ingresos o suministro de alimentos por pérdidas de las cosechas o acontecimientos extremos como sequías e inundaciones.
Mientras el comercio agrícola no sea totalmente libre y las comunicaciones con zonas marginales sigan siendo deficientes, persistirán diferencias entre los precios locales, nacionales e internacionales, con el resultado de que los precios de los alimentos en zonas afectadas por acontecimientos extremos podrían aumentar acusadamente, aunque sólo sea de manera temporal. En el sur de Mozambique, por ejemplo, los precios del maíz en la primavera de 2000 aumentaron rápidamente después de las inundaciones, mientras que en el norte se mantuvieron a la mitad de nivel del sur o incluso disminuyeron ligeramente, debido a que el transporte entre las dos zonas era difícil.
Los efectos negativos del cambio climático caerán de manera desproporcionada sobre los pobres. Los que se verán más duramente golpeados serán los agricultores a pequeña escala y otros grupos de ingresos bajos en zonas propensas a sequías, inundaciones, infiltración de agua salada o mareas, y pescadores afectados por la disminución de capturas debida a temperaturas más altas del mar y cambios de las corrientes. Las zonas que con mayor probabilidad sufrirán la mayor variabilidad climática y acontecimientos extremos serán las que ya sufren los perjuicios de esos mismos fenómenos. Muchas de las zonas en riesgo por los niveles en aumento del mar son actualmente pobres, y es posible que no disfruten del desarrollo económico necesario para pagar la protección contra inundaciones.
El problema de la mayor vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria causada por el cambio climático será probablemente muy grave en 30 ó 40 países. La mayor preocupación se centra en África. Algunos expertos estiman que en fechas cercanas como el año 2020 ó 2030, el cambio climático puede deprimir la producción de cereales en esta región del 2 al 3 por ciento, lo que sería suficiente para aumentar el número de personas con riesgo de pasar hambre en 10 millones. Este es el efecto previsto en ausencia de otros cambios y podría verse compensado por un incremento anual, aunque fuese modesto, de los rendimientos, pero sigue representando un obstáculo adicional que tendrá que salvar la agricultura africana.
Selección de tecnologías y políticas
Muchas de las medidas necesarias para reducir los efectos del cambio climático o adaptarse a él, son valiosas para afrontar problemas existentes como la contaminación del agua y del aire, la erosión del suelo y la vulnerabilidad a sequías o inundaciones.
Medidas para reducir las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero:
  • Eliminar subvenciones e introducir impuestos medioambientales en el uso de fertilizantes químicos y energía
  • Mejorar la eficacia del uso de fertilizantes
  • Desarrollar variedades de arroz que emitan menos metano
  • Mejorar la gestión de los residuos del ganado
  • Restaurar tierras degradadas
  • Mejorar la gestión de los residuos de los cultivos
  • Expandir lal explotación agroforestal y la reforestación
Medidas para favorecer la adaptación al cambio climático:
  • Desarrollar y distribuir variedades de cultivos y razas de ganado resistentes a sequías, tormentas e inundaciones, temperaturas más altas y condiciones salinas
  • Mejorar el rendimiento en el uso del agua mediante:
    • - Agricultura no-labranza/de conservación en zonas de secano
      - Aplicar precios apropiados al agua, gestión y tecnología en superficies de regadío
  • Promocionar las explotaciones agroforestales para aumentar la resistencia del ecosistema y mantener la biodiversidad
  • Mantener la movilidad del ganado en zonas de pastoreo sujetas a sequía
Medidas para reducir la inseguridad alimentaria:
  • Reducir la pobreza rural y urbana
  • Mejorar el transporte y las comunicaciones en zonas vulnerables a desastres
  • Desarrollar sistemas de advertencia temprana y previsión de tormentas
  • Elaborar planes de preparación para auxilio y rehabilitación
  • Introducir cultivos resistentes a inundaciones y tormentas y tolerantes a la sal
  • Introducir sistemas de uso de la tierra para estabilizar pendientes y reducir el riesgo de erosión del suelo y avalanchas de fango
  • Construir viviendas, cobertizos para ganado y almacenes de alimentos por encima de los niveles probables en caso de inundación.




AGRICULTURA Y SU RELACION CON EL MEDIO AMBIENTE

Perspectivas para el medio ambiente

Agricultura y medio ambiente

A lo largo de los próximos treinta años, muchos de los problemas medioambientales relacionados con la agricultura seguirán teniendo gravedad. Sin embargo, la gravedad de algunos problemas puede aumentar más lentamente que en el pasado y en algunos casos puede incluso hacerse disminuir.
En secciones anteriores de este informe ya se han examinado los aspectos medioambientales de la agricultura en lo que se refiere a cada sector. En esta sección, se examinan los problemas medioambientales que afectan a varios sectores y se proporciona una visión general de las principales tendencias de la agricultura que se puede esperar que afecten al medio ambiente a lo largo de los próximos treinta años.

La agricultura tiene unos enormes efectos sobre la tierra

La agricultura representa la mayor proporción de uso de la tierra por el hombre. Sólo los pastos y los cultivos ocupaban el 37 por ciento de la superficie de tierras de labranza del mundo en 1999. Casi dos terceras partes del agua utilizada por el hombre se destina a la agricultura. En Asia, la proporción aumenta hasta cuatro quintas partes.
La producción agropecuaria tiene unos profundos efectos en el medio ambiente en conjunto. Son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos, fosfatos y plaguicidas. También son la mayor fuente antropogénica de gases responsables del efecto invernadero, metano y óxido nitroso, y contribuyen en gran medida a otros tipos de contaminación del aire y del agua. Los métodos agrícolas, forestales y pesqueros y su alcance son las principales causas de la pérdida de biodiversidad del mundo. Los costos externos globales de los tres sectores pueden ser considerables.
La agricultura afecta también a la base de su propio futuro a través de la degradación de la tierra, la salinización, el exceso de extracción de agua y la reducción de la diversidad genética agropecuaria. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo de estos procesos son difíciles de cuantificar.
Si se utilizan más métodos de producción sostenible, se podrán atenuar los efectos de la agricultura sobre el medio ambiente. No cabe duda de que, en algunos casos, la agricultura puede desempeñar una función importante en la inversión de estos efectos, por ejemplo, almacenando carbono en los suelos, mejorando la filtración del agua y conservando los paisajes rurales y la biodiversidad.
Porcentaje de emisiones de nitrógeno anuales de diversas fuentes

Fuente: adaptado de Mosier y Kroeze (1998)

Los fertilizantes, el estiércol y los plaguicidas son las principales causas de contaminación del agua

La contaminación de las aguas subterráneas por los productos y residuos agroquímicos es uno de los problemas más importante en casi todos los países desarrollados y, cada vez más, en muchos países en desarrollo.
La contaminación por fertilizantes se produce cuando éstos se utilizan en mayor cantidad de la que pueden absorber los cultivos, o cuando se eliminan por acción del agua o del viento de la superficie del suelo antes de que puedan ser absorbidos. Los excesos de nitrógeno y fosfatos pueden infiltrarse en las aguas subterráneas o ser arrastrados a cursos de agua. Esta sobrecarga de nutrientes provoca la eutrofización de lagos, embalses y estanques y da lugar a una explosión de algas que suprimen otras plantas y animales acuáticos.
En las proyecciones de cultivos para el año 2030, se supone un menor crecimiento del uso de fertilizantes nitrogenados que en el pasado. Si se puede mejorar el rendimiento, el incremento en el uso total de fertilizantes entre 1997-99 y 2030, podría ser tan reducido como el 37 por ciento. Sin embargo, el uso actual en muchos países en desarrollo es muy ineficaz. En China, el mayor consumidor del mundo de fertilizantes nitrogenados, casi la mitad del nitrógeno aplicado se pierde por volatilización y de un 5 a un 10 por ciento más por infiltración.
Insecticidas, herbicidas y fungicidas también se aplican intensamente en muchos países, tanto desarrollados como en desarrollo, lo que provoca la contaminación del agua dulce con compuestos carcinógenos y otros venenos que afectan al ser humano y a muchas formas de vida silvestre. Los plaguicidas también reducen la biodiversidad, ya que destruyen hierbas e insectos y con ellos las especies que sirven de alimento a pájaros y otros animales.
El uso de plaguicidas se ha incrementado considerablemente a lo largo de los últimos 35 años, alcanzando tasas de crecimiento del 4 al 5,4 por ciento en algunas regiones. En los años noventa se apreció una disminución del uso de insecticidas, tanto en países desarrollados, como Francia, Alemania y el Reino Unido, como en unos cuantos países en desarrollo, como la India. En contraste, el uso de herbicidas continuó aumentando en la mayoría de los países.
A medida que aumente la preocupación por la contaminación y la pérdida de biodiversidad, el uso futuro de plaguicidas puede crecer más lentamente que en el pasado.
En los países desarrollados, su uso se restringe cada vez más mediante leyes e impuestos. Además, su uso será frenado por la creciente demanda de cultivos orgánicos, producidos sin la adición de productos químicos. Es probable que en el futuro aumente el uso de plaguicidas "inteligentes", variedades de cultivos resistentes y métodos ecológicos de control de plagas.

La agricultura como causa de la contaminación del aire

La agricultura es también una fuente de conta-minación del aire. Es la fuente antropogénica dominante de amoníaco. El ganado representa aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones globales, los fertilizantes minerales el 16 por ciento y la combustión de biomasa y residuos de cultivos el 18 por ciento aproximadamente.
Las proyecciones sugieren que para el año 2030, las emisiones de amoníaco y metano procedentes del sector pecuario de los países en desarrollo será al menos un 60 por ciento mayor que en la actualidad.
El amoníaco es un acidificante todavía mayor que el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno. Es una de las causas principales de la lluvia ácida que daña los árboles, acidifica los suelos, los lagos y los ríos y perjudica la biodiversidad. A medida que otros gases acidificantes como el dióxido de azufre se someten a un control más estricto, el amoníaco puede llegar a ser la causa principal de acidificación. Es probable que las emisiones de amoníaco procedentes de la agricultura sigan aumentando, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Las proyecciones pecuarias suponen un aumento del 60 por ciento en las emisiones de amoníaco procedentes de excrementos de animales.
La combustión de biomasa de plantas es otra fuente importante de contaminantes del aire que incluyen dióxido de carbono, óxido nitroso y partículas de humo. Se estima que los seres humanos son responsables del 90 por ciento aproximadamente de la combustión de biomasa, principalmente a través de la quema deliberada de vegetación forestal, asociada con la deforestación, y residuos de pastos y cultivos para favorecer el crecimiento de nuevos cultivos y destruir hábitat de insectos dañinos. Los enormes incendios forestales que se produjeron en el Asia meridional en 1997 quemaron al menos 4,5 millones de ha y cubrieron la región con un manto de humo y neblina. Se estima que la combustión de sabanas tropicales destruye tres veces más biomasa seca cada año que la quema de bosques tropicales.

Presiones sobre la biodiversidad

A medida que su número y sus necesidades han aumentado, los seres humanos han utilizado una proporción cada vez mayor de la superficie y de los recursos del planeta para cubrir sus propias necesidades, desplazando con frecuencia a otras especies en el proceso. Las estimaciones del número total de especies que viven sobre la tierra varían enormemente. El número que se ha descrito científicamente ronda la cifra de 1,75 millones, pero se desconoce el total verdadero y puede estar comprendido entre 7 y 20 millones o incluso más. Las estimaciones para los próximos decenios en cuanto a pérdidas de biodiversidad que incluso lleguen a la extinción varían ampliamente, entre el 2 y el 25 por ciento de todas las especies.
La pérdida de biodiversidad debida a los métodos agrícolas, continúa sin disminuir, incluso en países donde la naturaleza está altamente valorada y protegida.
La agricultura, la silvicultura y la pesca son quizás las presiones más importantes que ejercen los seres humanos sobre la biodiversidad en la tierra y en el mar. La riqueza de especies está estrechamente relacionada con la superficie de un hábitat salvaje. A medida que disminuye la superficie, lo mismo ocurre con las especies que en ella viven, aunque a una velocidad más lenta. La deforestación, la concentración parcelaria y la consiguiente reducción de linderos y setos, junto con el drenaje de marismas para la explotación agrícola, reducen la superficie global disponible para la vida salvaje y fragmenta los hábitat naturales. El pastoreo hace disminuir la riqueza de especies de los pastos.
La intensificación agrícola aporta sus propios problemas. Los plaguicidas y herbicidas destruyen directamente muchos insectos y plantas no deseadas, y reducen la disponibilidad de alimentos para animales más grandes. Por tanto, la pérdida de biodiversidad no se limita a la fase de preparación de la tierra en el desarrollo agrícola, sino que continúa mucho después. No se reduce ni siquiera en países desarrollados donde de la naturaleza está altamente valorada y protegida.
Algunas de las formas de vida afectadas pueden ser importantes recicladores de nutrientes del suelo, polinizadores de cultivos y predadores de insectos dañinos. Otras son potencialmente una fuente importante de material genético para mejorar cultivos y ganados domesticados.
Las presiones sobre la biodiversidad a lo largo de los tres próximos decenios serán el resultado de tendencias en conflicto. Los métodos extensivos tenderán a dejar paso a la intensificación, lo que a su vez puede dejar paso a la agricultura orgánica o a la agricultura NL/AC.
La pérdida de hábitat para la vida silvestre a favor de la agricultura continuará, pero a un ritmo más lento. La deforestación se hará más lenta y el pastoreo extensivo dejará paso cada vez más a la producción pecuaria industrial. Aunque la intensificación entraña su propia gama de riesgos medioambientales relacionados con los plaguicidas, fertilizantes químicos y residuos animales, la inclusión cada vez mayor de consideraciones de carácter medioambiental en la política agraria ayudará a contrarrestar estos riesgos.

Reducción de la contaminación debida a la agricultura

La agricultura es cada vez más una fuente importante de gases que contribuyen al efecto invernadero, así como una posible vía para la mitigación del cambio climático mediante el almacenamiento de carbono en los suelos y en la vegetación.
La difusión de la agricultura NL/AC ayudará a mejorar la estructura del suelo y a reducir la erosión. La GPI reducirá el uso de plaguicidas, mientras que programas para perfeccionar la gestión de la nutrición de las plantas deben reducir el uso excesivo de fertilizantes químicos.
Otras políticas ayudarán a reducir el conflicto entre intensificación agrícola y protección medioambiental. Pueden ser necesarias leyes más estrictas y estrategias nacionales para la gestión de residuos animales y el uso de fertilizantes químicos y plaguicidas, junto con la supresión de subvenciones al uso de productos químicos y energía de origen fósil. Los plaguicidas deben someterse a pruebas más rigurosas y la acumulación de residuos tiene que vigilarse con más atención.


HISTORIA DE LA AGRICULTURA

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Cazadores recolectores.


La agricultura es el arte del cultivo y explotación de la tierra con el objeto de obtener productos con fines humanos o con destino a los animales domésticos.
Existen variadas disciplinas y toda una infraestructura agrícola, científica e industrial alrededor de estas actividades. Se incluyen en estas prácticas el estudio, acondicionamiento de las tierras, cultivo, desarrollo, recolección, transformación, distribución, etc.
Se trata de una actividad muy antigua, con origen en la prehistoria, y es actualmente un sector económico indispensable y fundamental en la alimentación mundial.
Se estima que la agricultura se ha desarrollado desde hace unos 8.000 a 10.000 años. Desde entonces todos los pueblos de la Tierra han reconocido el valor que las plantas cultivadas tienen para la alimentación humana y de los animales domésticos.
Algunos vegetales se han hecho tradicionales en muchos países, e incluso en determinados de ellos se han convertido en monocultivos, y en la fuente más importante de ingresos.
Entre las variadas producciones agrícolas, se distinguen algunos productos muy importantes para el ser humano, tales como los cereales, trigo, maíz, centeno, arroz, caña de azúcar, remolacha azucarera, aceite, verduras y frutas.
En cuanto a la alimentación animal, son importantísimos los piensos a base de granos de la soja, maíz forrajero y sorgo.
No todas las producciones agrícolas tienen valor alimentario, también existen numerosos cultivos dedicados a producir materias para la industria, tales como el caucho, semillas oleaginosas para fabricar pinturas o compuestos químicos sintéticos, plantas para la obtención de fibras, etc.
Se reconoce el valor de la agricultura al comprobar que casi la mitad de la población mundial se dedica a esta actividad, aunque es cierto que su distribución es muy variable. Así, mientras que en África y Asia superan el 60 por ciento de la población, en los Estados Unidos y Canadá apenas alcanza el 5 por ciento. Por su parte, en América del Sur la población dedicada a estas tareas es casi la cuarta parte; en Europa Occidental supone alrededor del 7 por ciento; y en los países de la Federación Rusa y los englobados en la antigua Unión Soviética alcanza el 15 por ciento.
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Trigo: fundamental en la dieta humana.


Tipos de agricultura

En el neolítico se practicaba una agricultura itinerante (y que todavía hoy practican algunos pueblos primitivos), que consistía en abandonar las tierras una vez han sido agotados sus recursos y buscar nuevos suelos productivos. Actualmente la agricultura ha evolucionado hasta alcanzar carácter industrial, donde la ingeniería genéticaquímica y tecnología mecánica juegan papeles fundamentales.
Se distinguen varios tipos de agricultura:
Extensiva
La agricultura extensiva es aquella en la que se realizan labores sencillas, y en los que se emplean abonos orgánicos, como estiércoles, prescindiendo totalmente de los fertilizantes artificiales. Es un tipo de agricultura defendible desde el punto de vista ecológico, pues la tierra no suele estar sujeta a la presión que imprimen otras actividades, como la agricultura intensiva o industrial.
Intensiva o industrial
La agricultura intensiva o industrial es aquella en la que se realizan labores complejas, y que depende totalmente de fertilizantes artificiales para su óptimo desarrollo. Los suelos producen habitualmente de forma continuada, lo que implica la necesidad de restituir también continuamente los elementos minerales que ya fueron asimilados por las plantas; esto supone tener que enfrentarse a la larga a variados problemas medioambientales, derivados no sólo del frecuente uso de productos químicos, sino también de la imperiosa necesidad de asegurar las cosechas contra plagas y enfermedades mediante pesticidas, herbicidas, etc., que pueden terminar finalmente introduciéndose en la cadena alimenticia.
Biológica
La agricultura biológica nació para dar respuesta a los problemas planteados por la agricultura intensiva. Se trata de una actividad cada vez más demandada por los consumidores, respetuosa con el medio ambiente y la salud. Este tipo de agricultura recurre a métodos naturales para luchar contra las enfermedades y plagas, y rechaza la utilización de pesticidas y fertilizantes sintéticos.
Parcelaria
La agricultura parcelaria está limitada a superficies dispersas y reducidas. Existen muchas regiones en el mundo que por sus características orográficas están dedicadas a este tipo de agricultura. Un ejemplo son las terrazas de la altiplanicie guatemalteca, donde se cultiva maíz, alubias y calabazas; y café en las zonas más bajas de las laderas.
Monocultivo
La agricultura de monocultivo es una actividad que está especializada en un único producto. Aunque los agricultores de subsistencia de todo el mundo suelen cultivar variados vegetales, no suele ser así en el caso de las grandes explotaciones de carácter comercial. Así, muchas explotaciones producen sólo café, té, cereales, cacao, o caucho. Un ejemplo es la dependencia de Tailandia del arroz, que es uno de los mayores productores del mundo de esta graminácea; o Sri Lanka, que depende enteramente de la producción de té.
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Variación de cultivos.


Cuando se dedica una superficie a la producción de una sola especie, suele proporcionar mayores beneficios económicos, ya que se simplifica la gestión del suelo, la producción y su comercialización. Sin embargo, puede dar lugar a la concentración de plagas que, aunque habitualmente suelen ser controladas, pueden en ocasiones producir la devastación y pérdida de la producción. La diversidad de cultivos es una ventaja contra este problema, pero está limitada por las características de los suelos, clima, y otros factores de carácter económico.


Desde el Neolítico

Se estima el origen de la agricultura en el Neolítico. Este periodo, que es el segundo de la Edad de Piedra (de ahí "Neolítico" o "piedra nueva"), se sitúa aproximadamente hace unos 8.000 a 10.000 años.
La vida social de esa época comenzaba a estabilizarse tras el periodo de adaptación del Mesolítico en cuanto a costumbres y tradiciones, y se iba alejando progresivamente de la vida nómada del cazador-recolector. Básicamente se dedicaban al pastoreo, domesticación de animales, confección de tejidos, modelación de cerámicas y cultivo de la tierra. Fue no obstante una época de cambios revolucionarios en las formas de vida.
Las culturas neolíticas más importantes aparecieron en Oriente Medio y la península Balcánica. La agricultura ocupó sobre todo un lugar preeminente en las civilizaciones china, hindú, egipcia y mesopotámica.
Los primeros agricultores ocuparon variadas regiones: IránIrak, Jordania, Israel, Siria, Turquía, Sureste asiático (Tailandia), África (Egipto, a lo largo del río Nilo), Europa (Macedonia, márgenes del río Danubio), China (río Amarillo), India y Pakistán (valle del río Indo), México, etc.
Antes del desarrollo de la agricultura y el pastoreo, hace unos 15.000 a 10.000 años, la forma de subsistencia en todo el mundo era, fundamentalmente, la caza, pesca y recolección de frutos silvestres. Hoy en día, todavía existen antiguos pueblos que sobreviven aprovechando recursos naturales como los citados, así como semillas, tubérculos comestibles, miel, setas, etc., ejemplo de algunos pueblos y etnias significativas de Alaska, Canadá, Amazonia, Australia, y otros apenas conocidos y desperdigados por numerosos países como Kenia, Tanzania, Etiopía, Venezuela, Filipinas, Indonesia, Tailandia, Malasia, etc.
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Vasijas para granos usadas hoy.


En cualquier caso, se trata de grupos poco numerosos que apenas suponen un riesgo para el equilibrio del hábitat que ocupan, en lo que respecta a sus actividades predadoras o recolectoras y el mantenimiento de la diversidad biológica.
Las características actuales de los pueblos cazadores-recolectores que han tenido poco contacto con otros pueblos más avanzados, no deben ser muy diferentes de sus antecesores del Neolítico en cuanto a la forma de vida y organización social. Por ello, el aislamiento de esos pueblos nos da una visión aproximada de como funcionaban aquellas comunidades, sólo desvirtuada en aquellos casos en que se produjeron contactos externos, que generaron cambios en los hábitos de vida, así como en la cultura y tradiciones propias.
Aquellas comunidades de cazadores-recolectores de la antigüedad que se mantuvieron aislados, demuestran unos valores de solidaridad muy acusada. Así, predomina la igualdad entre sexos, se respeta extraordinariamente la opinión de los ancianos, existen importantes lazos entre padres e hijos, y, sobre todo, existe un fuerte arraigo comunitario.
Todo ello está fomentado por la necesidad de repartir los recursos disponibles entre todos los miembros de la comunidad, con objeto de asegurar la supervivencia de todo el grupo. Todos estos valores sociales van cambiando conforme las comunidades más aisladas toman contacto con otras más poderosas o de mayor nivel económico, o debido a las influencias o contaminación de su cultura o estilo de vida.
Primeros sedentarios
Las primeras sociedades sedentarias, es decir, ligadas a una vivienda estable, favorecieron el desarrollo de asentamientos permanentes, así como de nuevas técnicas y materiales para cocinar y almacenar alimentos.
Las técnicas neolíticas consistían en pulimentar la piedra en vez de tallarla, con lo que se conseguían nuevas formas y acabados. Más importante que la pulimentación fue la aparición de la cerámica hace aproximadamente 8.000 años a.C., un hecho sin duda influido por la necesidad de almacenar las cosechas sobrantes y cocinar los alimentos, lo que supuso una mejora notable en el régimen nutricional. De esta época son también las técnicas de la cestería con hilos finos, y la confección de tejidos con determinadas fibras vegetales o lana de oveja.
Revolución neolítica
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Herramientas Neolíticas.

La agricultura fue, probablemente, una necesidad impuesta por los nuevos condicionamientos poblacionales y medioambientales. Es asumible la existencia de una escasez de la caza, pesca y recolección, a causa de un aumento de población tras la última glaciación, y que forzó a los cazadores-recolectores a buscar espacios permanentes y estables, sólo así se comprende que una vida tan fácil como es la de recoger los frutos que la naturaleza produce de forma natural, fuese abandonada progresivamente por otra forma de vida mucho más dura como es la del agricultor, donde se requiere un considerable esfuerzo para la preparación de la tierra, siembra, control de las malas hierbas y recolección de las cosechas.
Hace unos 7.000 años a.C., los cazadores-recolectores ya conocían de sobra cómo funcionaban los ciclos de la vida de los vegetales y animales, no en vano llevaban alimentándose de ellos desde hacía miles de años, así que no les sería difícil adaptarse a las nuevos tiempos.
La evolución de la agricultura no se produjo de forma inmediata, sino que fue un proceso gradual a partir de las actividades de recolección, caza y pesca, las cuales todavía hoy en día son practicadas por algunos pueblos primitivos, y se ha ido estableciendo muy probablemente a partir de la domesticación de animales.
Existen evidencias de que las explotaciones se realizaban de forma mixta, combinando cultivo y cría de animales. La domesticación cumplía dos funciones básicas: garantizar el suministro de carne sin depender de la caza, y la utilización de los animales como fuerza de tiro.
Se sabe por hallazgos arqueológicos que el perro fue el primer animal doméstico hace 8.000 años, y con posterioridad lo fueron la oveja, el buey y el cerdo. Se produjo así una "revolución neolítica", al descubrirse la agricultura y la domesticación de animales como un perfecto combinado para sobrevivir dentro de las nuevas formas de vida sedentarias.
Las nuevas actividades económicas basadas en la agricultura, exigieron de los incipientes agricultores su permanencia en un lugar fijo para cuidar de los cultivos.
Por yacimientos arqueológicos se sabe que los primeros poblados neolíticos se establecieron en el Próximo Oriente hace unos 8.000 años. Se trataba de pequeños grupos de casas adosadas de dimensiones muy parecidas entre sí, construidas por lo general con piedra, madera y paja mezcladas con barro cocido; no disponían de calles y casi siempre estaban rodeados por una zanja o empalizada para protegerse de posibles agresiones externas. En el Neolítico se formaron importantes poblaciones, como Jericó, que alcanzó las 2.000 personas.
En esta época pudo propiciarse la aparición de un incipiente comercio mediante el trueque e intercambio, basado en la existencia de excedentes alimenticios. Así, los granos de cereales que sobraban de las cosechas se intercambiaban por otros de los que se carecía, ejemplo de la sal, que fue uno de los primeros productos que entraron a formar parte del comercio.
Nuevas creencias religiosas
En las nuevas sociedades sedentarias basadas en la agricultura, nacieron nuevas formas de religiosidad influidas por los diferentes fenómenos que observaban en el curso de sus actividades. Así, relacionaban como hechos atribuibles a algún tipo de divinidad determinados fenómenos naturales, como la pérdida de cosechas ante una climatología adversa, falta de fertilidad de la tierra, cosechas malas o escasas, etc. Este hecho queda patente en variadas pinturas y grabados, donde se representan a hechiceros durante sus ritos o ceremonias religiosas.
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Primeros asentamientos humanos.


Los primeros cultivos

Los arqueólogos pueden distinguir si los cereales hallados en un yacimiento son recolectados de especies nacidas espontáneamente o cultivados.
Por las pruebas halladas en excavaciones de Oriente Próximo que datan de hace unos 19.000 años, se estima que en esa región se recolectaban formas silvestres de cereales (no cultivadas previamente), como cebada y trigo, además de otras plantas y frutos. Por la riqueza de la fauna identificada, se deduce la existencia de una forma de vida basada en la recolección, la caza y la pesca.
Los estudios arqueológicos apuntan a que entre los 12.000 y 10.000 años estas prácticas se intensificaron como una costumbre; en yacimientos del Próximo Oriente se han encontrado granos de trigo cultivado que ya pertenecen al sexto milenio a.C., indicativo de que la costumbre terminó por convertirse en cultivos programados o intencionados.
Los primeros granos cultivados fueron  el mijo y sorgo en el norte de África; arroz en la India y China; y maíz en América; en este último (México y otros países del continente americano) se conoce la existencia hace unos 8.000 de la producción de calabazas para la alimentación y construcción de vasijas.
En cuanto a Europa, se extendieron el trigo, cebada y centeno, probablemente introducidas desde Asia. Así, mediante datación del carbono 14 se sabe que en China, hace unos 8.500 a 7.000 años, se cultivaba el mijo y la col. En general el arroz, mijo, y variados cereales, ya se cultivaban en el este y sur de Asia, extendiéndose el arroz a Corea y Japón hace unos 4.000 años.
Otro cultivo de gran importancia en la cuenca mediterránea, como es el olivo, es probable que ya se realizase hace unos 8.000 años.


Las primeras herramientas

Las primeras herramientas utilizadas en las tareas agrícolas del Neolítico eran básicamente las mismas que utilizaban en el Paleolítico para recolectar raíces, las cuales estaban construidas de madera y piedra. Posteriormente, mediante piedras afiladas, sílex, hueso, y maderas más o menos torneadas se armaron azadas para cavar la tierra, hoces para recoger el grano, e incluso arados rudimentarios a base de ramas de árboles convenientemente modificadas para levantar y voltear la tierra a mano, con objeto de prepararla para la siembra. Posteriormente, se adaptó el arado para ser tirado por animales.
La agricultura en movimiento
Como ya se ha dicho, durante el neolítico se fueron estableciendo sociedades sedentarias, que se alejaban progresivamente de las actividades típicas de los pueblos nómadas cazadores- recolectores, para dedicarse a la agricultura. No obstante, muchos asentamientos con intención de permanentes tenían que ser abandonados periódicamente, ya que los campos perdían su fertilidad por sobreexplotación, obligando a esos pueblos a realizar una agricultura itinerante.
En determinadas regiones de Europa, allí donde no existían tierras de labor para colonizar, se aclaraban los bosques talando e incendiando a continuación, dejando así un campo fértil para la producción agrícola el cual, tras sucesivas cosechas, iba perdiendo esa capacidad quedando exhausto a los pocos años, obligando a los agricultores a levantar de nuevo los asentamientos y buscar nuevas tierras o bosques para aclarar, al desconocerse otros sistemas de conseguir abonos. Otros asentamientos, como los que se concentraban a lo largo del Nilo, mantenían la producción de las tierras durante mucho más tiempo, gracias a los limos que el río iba depositando en sus márgenes, y que servían de abono para los campos próximos en cada temporada.
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Patricios romanos.


Las nuevas civilizaciones agrícolas

Las innovaciones agrícolas que se llevaron a cabo durante el neolítico concluyeron prácticamente con la introducción de los metales. A partir de entonces se inició un periodo histórico donde las nuevas civilizaciones agrícolas tendieron a mejorar las técnicas ya conocidas, especialmente las herramientas, y a establecer esfuerzos cooperativistas. En este periodo destaca Roma por su importante literatura sobre temas agrícolas, pero no fue menos importante la agricultura de Mesopotamia, Egipto, China y la India.
Roma
Roma fue un referente importante, no sólo por la forma de gobiernoestructura social y económica, y la aplicación del derecho, sino también por el conocimiento de los temas agrícolas y la arquitectura aplicada a esa actividad.
Se estima que el imperio romano comenzó precisamente basado en una sociedad rural de agricultores sin ninguna relación cooperativa que alcanzó su máximo desarrollo durante la era cristiana, para convertirse de una sociedad rural a otra fundamentalmente urbana.
Las normas y el derecho romano, muy precisos en cuanto a las propiedades rurales, lindes, comunidades de aguas, etc., eran aplicables a todos los ciudadanos y alcanzarían a numerosos pueblos que constituyeron un imperio extendido por todo Occidente.
La agricultura romana también tenía su referente religioso. Existían variadas divinidades protectoras que se ocupaban de que las tierras fueran fértiles y las cosechas abundantes. Algunos pequeños dioses tenían misiones específicas, tales como cuidar de la siembra, la semilla, la espiga, etc.
Organización social
La organización social de roma se basaba en el poder económico y estaba dividida en clases. La primera gran división comprendía dos grupos: los esclavos y los hombres libres.
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Esclavos gladiadores en Roma.


Esclavos
Los esclavos eran en Roma personas sin derecho alguno. A ellos se destinaban los trabajos más penosos, como los agrícolas o los desarrollados en minas y canteras. Podían ser vendidos, cedidos, o legados en herencia, y sólo podían adquirir la libertad con permiso de sus dueños. Con el cristianismo se alivió su situación mediante leyes que prohibían actos bárbaros, como ser arrojados a las fieras sin resolverlo un juez.
Hombres libres
Los hombres libres eran los ciudadanos, los cuales estaban a su vez divididos en dos clases, los patricios y los plebeyos.
Los patricios fueron los primeros en gozar de todos los derechos y desempeñar cargos públicos; a esta clase pertenecían los nobles y ricos terratenientes, que se reservaban los puestos más relevantes del ejército y la administración; y los caballeros o equites, que eran comerciantes de fortuna o financieros, también con cargos en la administración o el ejército pero de menor responsabilidad.
Por su parte, los plebeyos eran aristócratas que desde los primeros tiempos se enfrentaron a los patricios por una igualdad tanto jurídica como política, no conseguida en su totalidad pero con algunos significativos triunfos, como el derecho a realizarse matrimonios entre ambas clases o desempeñar cargos públicos, y que más tarde daría lugar a una forma de cooperación de los patricios con los plebeyos más ricos para el reparto del poder.
Otros plebeyos pobres, los proletarios, tenían como única riqueza sus hijos (de ahí lo de prole). Entre el siglo II y I a.C. estos proletarios constituían una población importante, motivado por el crecimiento de los latifundios y el empobrecimiento de los agricultores que no poseían tierras en propiedad; sobrevivían vendiendo el voto al que tenían derecho y con las asignaciones gratuitas de alimentos.
Economía
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Acueducto de Segovia, en la actualidad.


La economía de Roma estaba basada en la explotación de los recursos naturales y el trabajo de los esclavos, que estaba centrado en la agricultura y la ganadería. Los romanos fueron innovadores en el desarrollo de técnicas aplicadas a la agricultura, tales como el regadío, drenaje de tierras, abonado, barbecho, rotación de cultivos, etc. Los cultivos principales eran los cereales como el trigo, el olivo y uno de los más apreciados, la vid.
Las tierras cultivables, bosques y pastos, las cuales pertenecían al Estado, eran al principio explotadas por esclavos prisioneros de guerra y supervisados mediante capataces. Posteriormente, conforme escaseaba la mano de obra cautiva, se iban arrendando las tierras a agricultores particulares, los cuales pagaban a los propietarios en especie con una parte de la producción. Este sistema feudal ya estaba firmemente establecido en la villa romana 400 años d.C. El modelo económico estaba centralizado en Roma, y desde allí se imponía a todo el imperio.
La práctica de arrendar las tierras provocó grandes latifundios y el empobrecimiento de los pequeños agricultores propietarios (no esclavos). La mayoría de las tierras eran propiedad de senadores; alrededor del año 218 a.C. la Lex Claudia les prohibió que se dedicaran a cualquier otra actividad que no fuera la explotación de sus tierras.
Los ingresos del Estado tenían varias procedencias: impuestos de las provincias que cobraban los publicanosventa o arrendamiento a particulares de las tierras anexionadas durante las conquistas (ager publicus); y arrendamiento privado de la explotación de las minas con determinados recursos, como la sal. Toda la hacienda era gestionada por el Senado, que elaboraba un presupuesto, y cuyos ingresos y distribución controlaban los censores cuestores.
Los romanos se distinguieron también por sus obras públicas; calzadas, puentes, anfiteatros, termas, acueductos, etc., proliferaban por toda Roma y en general por todas las ciudades del imperio. Cabe destacar que algunos puentes y calzadas todavía hoy se mantienen en pie e incluso pueden utilizarse con seguridad. En lo que respecta a la agricultura realizaron robustas obras arquitectónicas; uno de los ejemplos más significativos es el acueducto de Segovia, España, que sufre ahora la abrasión de la contaminación, y paradójicamente ha soportado estoicamente todo tipo de inclemencias en el transcurso de los siglos